Secretos Empresariales: Proactividad para Protección

Cuando se cumple poco más de un año de la entrada en vigor de la Ley 1/2019 de Secretos Empresariales (LSE), la llegada del Covid-19 ha obligado a las empresas a tener que recurrir al teletrabajo para poder seguir operativas.

El trabajo en remoto supone un cambio radical en el modo en el que por parte de los empleados se accede a los contenidos y materiales de la empresa. De este modo, la empresa, entendida como un único espacio físico de trabajo, ha dado paso a una multitud de espacios de trabajo, que en su mayoría son los domicilios de los empleados.

Como consecuencia de la declaración del estado de alarma, el teletrabajo se ha implementado en muchos casos de manera precipitada, sin que las empresas hayan tenido tiempo de adoptar medios y protocolos de seguridad. En muchos casos el acceso por parte de los empleados a los contenidos de sus empresas se hace a través de sus ordenadores y dispositivos particulares, que son compartidos en muchos casos con otros familiares, y sin las necesarias medidas de seguridad.
Todo ello supone una mayor exposición de la información de carácter reservado de la empresa, con el consiguiente riesgo de que dicha información pueda ser accesible por terceros no autorizados.

Estas circunstancias ponen en riesgo la protección que la LSE otorga a las empresas, en tanto que titulares de secretos empresariales.